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“Esclava sexual XXX”

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Una joven relata cómo se convirtió en esclava sexual XXX.

Este vídeo sobre mi experiencia como esclava sexual xxx es sólo una muestra de lo guarra que puedo llegar a ser a veces, aunque esté mal que yo lo diga.
Mi novio y yo tenemos una vida sexual muy rica, y llevamos a cabo todas y cada una de nuestras fantasías. Nos hemos disfrazado, usado juguetes, emitido por cam, hecho todas las posturas habidas, lamido cada rincón de nuestros cuerpos e incluso antes que la mierda de Grey ya habíamos tonteado con el BDSM. Aunque a él no le va en exceso (o eso creía) si que sabía que a mi lo de ser sumisa y esclava sexual xxx me pone pero mucho.
Un día de repente me desperté en una habitación que no era la mía totalmente desnuda, atada y amordazada. De habérmelo esperado la situación me habría causado un morbo terrible, pero la verdad es que estaba ciertamente asustada.
De repente vi entrar un hombre con una máscara de gas, “¿pero de dónde coño sale este y qué cojones me va a hacer?”. No pude evitar empezar a sollozar, porque una cosa es ser muy perra con tu marido y otra que te utilicen desconocidos.
Me empieza a tocar y aunque no dejo de tener miedo se me empiezan a erizar los pezones, sean puesto duros!
Cuando ya me decidí a disfrutarlo queriendo creer que era cosa de mi marido, se aparta y se va, dejándome con una dómina rubia, quizás eso despejó mis dudas, era cosa de mi marido.

Yo le había contado con lo de ser un día la sumisa y objeto de varios hombres desconocidos que no pararan de darme leche, pues siempre me ha encantado y cuando veo que una polla se va a correr acerco mi boca para que todo el semen caiga dentro, el olor de la leche justo antes de salir me pone súper perra.
Sabiendo eso me quedé más tranquila y empecé a disfrutar la situación, estaba totalmente mojada.
Pero ¡Dios mio! me acabo de despertar y era todo un sueño. No me sorprende porque no es la primera vez que me despierto mojada por un sueño porno, me encanta follar por la mañana cuando los tengo, pero esta era la primera vez soñando que era una esclava sexual XXX.
Me levanto y me voy a buscar a mi marido para echar un polvo mañanero y ahí es cuando me quedo totalmente estupefacta: 8 tíos con máscaras y sin ellas pajeándose alrededor de mi mesa del comedor y con un plato enfrente de cada uno. “¿Pero qué es…?”. Alguien me interrumpió llegando por detrás con una más cara de cuero y me dijo:

– Hoy vas a ser la esclava sexual XXX de muchos hombres. Vas a hacer todo lo que te ordene.

Aún un poco sorprendida, tuve un momento de alivio, no había duda de que esa voz es de mi querido marido, ¡menuda sorpresita me había montado!

– Ahora vas a desayunar un poco de leche, se van a ir corriendo en los platos y debes dejarlos como una puta patena, ¿Me entiendes, zorra?

Yo, esbozando una leve sonrisa y cachonda perdida de tanto olor a polla sólo pude decir -Si.

Uno a uno fueron corriéndose en su correspondiente plato y yo lamía con ansia todo su néctar blanco, desde luego mi primera experiencia como esclava sexual xxx empezaba fuerte.
Una vez termino, aparece un tío con máscara y un poco gordo y me ordena tumbarme en la mesa con las piernas abiertas. Me azota y me introduce los dedos en la vagina de una manera brutal, ¿quién será? me pone tán cachonda que me use un desconocido…aunque se que es mi marido, actúo así porque sé que es lo que él quiere, le pone a mil verme disfrutar con mis fantasías más cerdas (quitando que me había tragado la lefa de 8 tíos y sólo quedaba él).
Me pone de rodillas y me deja chupar su polla, me encanta cómo la tiene, es el tamaño perfecto para mi porque puedo dejar que me folle la boca duramente, cosa que nos pone a los como auténticos burros. Mi labor es hacerle ver que puedo ser la mejor esclava sexual xxx del mundo, y como gesto de sumisión absoluta, le practico un beso negro profundo, metiendo mi lengua en cada recobeco de su ano, bien depilado para mi.
Vuelvo a chupársela, pero él tiene algo preparado para mí, me vuelve a tumbar con la espalda sobre la mesa y me introduce su polla de una por el culo, noté cómo se abría paso de mi hasta que sus huevos chocaron con mi muslo, entonces empezó a follarme duramente el culo.

Veía cómo estaba sudoroso de la follada que me estaba pegando, y me corrí varias veces porque ya no aguantaba más. En cierto momento hice el movimiento preciso cuando saco su polla de dentro, ponerme de rodillas y abrir la boca.

Justo antes de que se corriese pasó por mi mente la retaíla de corridas que acababa de tragar, y me sorprendí a mi misma queriendo más. La verdad es que aunque mi primera experiencia como esclava sexual xxx estaba llegando a su fin, la había disfrutado a tope. De repente las primeras gotas empezaron a caer y sostuve la respiración para notar cada una de ellas resbalar hacia mi garganta, cuando dejan de caer limpio bien la polla de mi marido asegurándome de no dejar nada y contenta de haber sido saciada.

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